EL AMOR NO SIEMPRE HA DE SER CIEGO
Por nuestro bien, el de la sociedad y el de la educación, hemos de intentar que el título de este relato sea eficaz. Empezando por la actualidad y a las puertas de una época del año de mucho contacto como la Navidad, el amor hacia tus nietos, hijos, padres, amigos y demás seres queridos no les hace ser inmunes a este virus. No sé qué extraña sensación de seguridad nos da el hecho de que alguien pertenezca a nuestro círculo familiar y amistoso para bajar la guardia de la manera que lo hacemos (yo el primero) y arriesgarnos a cagarla y seguir extendiendo esta pesadilla. Tiene similitudes con los accidentes de tráfico, esos sucesos que solo les pasan a los demás y que la realidad es que si no extremas precauciones tienes las mismas papeletas que el de enfrente de tenerlo. No es cuestión de que el miedo nos atrape sino de respeto y precaución para poder seguir disfrutando de la vida con sus alegrías y tristezas. Por otro lado está la subjetividad máxima que trabajamos cuan...